Los senderos de la vida fueron abriendo ante mi veredas luminosas y oscuros atajos
que, a veces, yo no supe distinguir.
Todas ellas me fueron enseñando a vivir.
En mi caminar sembré amores que, a veces, no me supieron entender
o tal vez fui yo la que no entendí.
Fuí repartiendo ternura y comprensión, a veces en exceso,
tal vez no para todo el mundo, aunque así lo sintiera yo.
Cometí errores creyendo saber.
A veces me fallaron, a veces fallé.
Recogí frutos que hoy son mi apoyo...
un clavel y una rosa dan aroma y color a mi caminar.
En mi camino gané amigos, perdí amores...
A veces lloré, otras muchas reí.
Y aunque pensé que a veces perdí,
hoy sé que siempre gané




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