domingo, 23 de diciembre de 2007

Atardecer en Las Marismas




El sol va ocultándose, ofreciéndonos sus últimos rayos anaranjados, extendiendo sus dedos entre los eucaliptos marismeños.
La marisma va quedando en silencio…sus aguas se tiñen del rojo anaranjado del sol, dándole una luminosidad cálida a la madre…
Los potrillos buscaron el refugio de sus madres para la inminente noche que se aproxima…los escandalosos cantos de los pajarillos cimbrean a los acebuches que pacientes abren sus ramas para cobijarlos de la noche.
Las aves se han escondido ya entre los juncos buscando el calor de las cañas.
Todo se va tornando oscuridad…
El sol ya se escondió acariciando con sus dedos a la madre despidiéndose tiernamente de ella, sabiendo que no se quedara sola en la noche, su amante compañera, la luna, acompañará su soledad.

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